Sexo tántrico. Otra forma de hacer el amor.

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A pesar de ser una práctica oriental con más de cinco mil años de antigüedad, todavía hay muchas personas que desconocen cómo funciona o qué significa el sexo tántrico. En una época en donde existe una cultura del sexo que presiona al hombre a tener un cierto “rendimiento sexual” (y en ocasiones a la mujer también), muchos recurren a la filosofía tántrica, o Tantra, como una alternativa, en donde se busca lograr un encuentro con la pareja más allá de buscar el orgasmo. Las posturas tántricas (como el Unpapad, Padm, Panipah y Vaidhurit), junto a otros factores que veremos más adelante, permiten (según la sabiduría tántrica) obtener niveles más elevados de desarrollo espiritual, con lo que se llegaría al “Samadhi“, un estado espiritual de conciencia.

Muchos quizás solo saben que es una práctica sexual que puede durar horas, pero también debe saberse que se basa en un control mental más que alguna técnica física en particular.

En qué consiste en sexo tántrico

Se trata de un ritual donde la pareja se adora mutuamente como si fuesen deidades, asumiendo un profundo respeto por el otro hasta alcanzar la iluminación. En su momento, la práctica del sexo tántrico desafió las creencias conservadoras de la religión local y propuso un modo diferente de disfrutar de la sexualidad.

Si bien el significado del sexo tántrico se relaciona con la prolongación del acto sexual, el objetivo siempre es canalizar la energía orgásmica de la persona para llegar a un placer más intrínseco. El sexo tántrico es parte de una forma de existencia llamada tantra, que ya tiene más de 40 siglos de historia, y que surgió del Oriente. Pero, ¿qué es el tantra? Pues bien, es una de varias filosofías orientales de tipo esotérico que busca que el individuo llegue a alcanzar espiritualidad (o también llamada “iluminación completa”) usando el deseo material, pudiendo tener variantes yainas, bon, budistas o hinduistas. Por lo tanto, el sexo tántrico solo es una parte de toda esta filosofía oriental.

Etapas del sexo tántrico

Mientras que en el sexo convencional el clímax se produce durante el orgasmo, en el sexo tántrico lo que importa es el nivel de conexión y entendimiento de la pareja, experimentando con distintas posiciones para retrasar el punto máximo del placer. 

En otras las palabras, el sexo tántrico es un medio para llegar a la meta deseada, que es la excitación mutua. Para ello se deben pasar por varias etapas claves:

Primera etapa – Preparación

No es más que el acto previo a las relaciones sexuales. Durante este tipo se realizan intercambios de placer erótico para lograr un mejor entendimiento en la pareja, identificar las zonas erógenas de ambos y lograr que el éxtasis dure el mayor tiempo que se pueda. Recuerda que será una experiencia distinta, en donde el placer no estará direccionado a obtener el orgasmo, sino más bien en que los sentidos sientan placer. Para ello, puede ayudar el acondicionar el ambiente de las siguientes formas:

  • Colocando una música instrumental agradable y que invite a la meditación.
  • Preparar nuestro ánimo con un baño caliente relajante.
  • Disponer de un espacio de privacidad, sin interrupciones de terceros. 
  • Apagar los celulares.
  • Si se desea, dejar el ambiente con un suave y agradable aroma.
  • Preparar la cama con sábanas limpias y suaves.
  • Buscar un momento en que ambos sientan que existe armonía entre ellos, sin haber tenido discusiones o desaveniencias.

Segunda etapa – Contacto visual

Una parte crucial antes de embarcarse en la práctica sexual es poder mirarse a los ojos por un tiempo, pues ellos son las ventanas de lo que está en nuestro interior. Puede parecer un poco incómodo al comienzo, pero debieras llegar a un punto en que te acostumbres y te sea normal hacerlo. La idea es poder llegar a ese punto donde se llegue a una conexión con el otro, y a partir de ahí es donde debiera comenzar el sexo tántrico, que también debiera involucrar el contacto visual todo o casi todo el tiempo.

Tercera etapa – Sincronizar la respiración

Si estás un poco agitado o agitada, es el momento de bajar revoluciones. Imaginamos que el ambiente ya está apto para un momento de tranquilidad e intimidad, y que ambos están listos para conectarse el uno al otro. En este sentido, además del contacto visual, un tema esencial del tantrismo es la respiración. Para ello, pueden colocar las manos en el pecho del otro para sentir sus palpitaciones, y poder sincronizar lo mejor posible sus ritmos de inhalación y exhalación, sin perder el contacto visual del cual hablábamos antes. También pueden complementar esto con declaraciones hacia el otro, respecto a lo que verdaderamente estén sintiendo. Un ejemplo puede ser: “Me encanta___de ti” o “siento placer cuando_____”.

Cuarta etapa – Caricias por el cuerpo

En esta segunda etapa, luego de una correcta preparación, ambos se involucrarán ya en el contacto de los cuerpos, pero no de cualquier forma. La idea es que esta etapa involucre caricias, llevadas un ritmo que agrade a ambos. La idea es que estas caricias vayan de menos a más, e intentando no incluir las zonas genitales en un comienzo, pues el cuerpo está lleno de zonas erógenas que pueden ser estimuladas suavemente para ir impulsando el deseo sexual de forma integral, no condicionado a una zona específica del cuerpo.

Muchas parejas pueden tener un encuentro inicial en que no haya caricias en los genitales, como una forma de ir conciéndose y ver cómo el cuerpo de ambos responde a los suaves y graduales estímulos en otras zonas del cuerpo. Igualmente, pueden jugar casi rozando sus manos por las partes íntimas, pero sin tocarlas. El siguiente paso, que como mencionamos podría darse en una segunda sesión, la cual podría ya involucrar besos (que son estímulos más potentes que las simples caricias con las manos) en diferentes partes del cuerpo. Hay que recordar que el Tantra se basa en la experiencia sensorial y emocional, por lo que nos invita a usar nuestros cinco sentidos en el proceso.

Quinta etapa

Así como las caricias y los besos son parte importante de los estímulos en nuestra piel para lograr un bienestar generalizado, también lo pueden ser los masajes tántricos. Para ello, la idea es que cada uno pueda darle al otro una buena sesión de un relajante masaje. El que recibe el masaje debiera recostarse vientre abajo en una superficie suave, y el que da los masajes debiera comenzar por masajear las zonas no erógenas para terminar con las zonas erógenas.

Si bien lo primordial de todo masaje es una buena mano, eso no quiere decir que no se puedan usar algunos accesorios para hacer la experiencia más placentera, como plumas o aceites sobre la piel. Una vez que hayas realizado el masaje con tu pareja recostada vientre abajo, pídele que se de vuelta y que esté ahora vientre arriba, y aplica la segunda parte del masaje. El masaje tántrico no tiene por objetivo llegar al orgasmo, así que cuando le hagas masaje a tu pareja procura tener esto en mente.

Sexta etapa- Yab-Yum u otra posición

Si aún no están en la posición del Yab-Yum, entonces es hora de estarlo, pues la postura del amor tántrico por excelencia. Esta postura tántrica implica que ambos se abracen de frente (lo que permite mantener el contacto visual), en donde la mujer se coloca sobre las piernas cruzadas de su pareja, rodeando las caderas de él con sus propias piernas, lo cual logra una gran cercanía entre las zonas genitales de ambos. En el Tantra, Yab-Yum es el símbolo de la unión divina, siendo una postura en donde ambos se unen entre el Cielo y la Tierra, estando no uno sobre el otro, sino que ambos igualmente erguidos. En otras palabras, el Yab-Yum permite que el acto de hacer el amor se transforme también en una meditación, fusionando los cuerpos y espíritus de ambos en uno solo.

El sentido del tacto nos debe ayudar a detectar los momentos de intenso placer para extenderlos por varios minutos. Esto es posible con técnicas de respiración y masajes de cuerpo completo que controlen los impulsos de acelerar todo. Si bien hay diferentes visiones respecto al significado del Yab-Yum según el tipo de Tantra que consultemos, pero en general se concuerda en que es la mejor posición para buscar una conexión con el otro.

Séptima etapa – Práctica sexual

Llegó el momento de acercarnos al clímax del placer. Después de los intercambios y muestras de afecto es momento de poner en juego todo tipo de posturas del sexo tántrico, en caso de que quieras conocer otras aparte del Yab-Yum, para encontrar un balance de la energía de ambos. Cada uno puede ir asumiendo un rol diferente sin excluir al otro (recuerda que la esencia de esta modalidad es el trabajo en equipo). 

Algunas parejas podrían no desear necesariamente terminar con sexo, prefiriendo estar tirados en una posición cómoda en la cama, pero lo más seguro es que algunos de los 2, o bien los 2, tengan ganas de terminar el proceso haciendo el amor. El tener sexo no es el objetivo último del sexo tántrico, sino que solo una de las alternativas en el rango de opciones de placer que disponemos. Si vas a hacer el amor, intenta escoger una posición que ayude en la compenetración con la pareja (el estilo perrito, poco recomendado) y que permite un contacto visual con ella. Procura siempre estar conciente de toda esta experiencia y procura manejar correctamente tu energía para que vaya creciendo a medida que te conectas más y más con tu pareja.

Beneficios del sexo tántrico

Practicar el sexo tántrico con tu pareja trae muchos beneficios saludables y placenteros:

  • Posibilita un gasto productivo de la energía sexual de la pareja.
  • Regula las hormonas y reduce los niveles de estrés.
  • Ideal para hombres con problemas de eyaculación precoz.
  • Recomendable para mujeres con una media de excitación sexual de 20 minutos.
  • Permite explorar nuevos espacios desconocidos de ambos.